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Un
El cielo nocturno de la media noche, pintado en nubes, se detiene detrás de la ventana de la figura durmiendo a sueño profundo. Allá arriba, lleno de paciencia, pero apunto de explotar.
El sentado, detenido como el cielo en ese momento... reflexionando. Escucha el telefono sonar, lo atiende. Es Ale, su mejor amigo, insitandolo a ir a la fiesta en la cual él se encuentra. El muchacho decide no ir. Dice que mañana tiene que despertarse temprano para ver si esta vez pueden atenderlo... corta. Queda mirando el telefono... duda.
La figura durmiente siente la claridad de la ventana despertandola. Se sienta en la cama, y seca sus lagrimas, se ve que anoche le llegaron los fantamas llenos de remordimientos, porqués, y melancolía... Se levanta, lava su rostro, y contempla el cielo... blanco, luminoso, pálido.
Suena el despertador, lo apaga. Se sienta en la cama y pregunta al aire: "¿Y si no me atienden, y me perdi la fiesta de anoche? Espero que esto valga la pena." Comtempla el cielo mientras se toma el matutino café.
Termina el té. Tiene que correr. Perdió demaciado tiempo pensando. tiempo tiempo tiempo, ya no hay tiempo ni para escuchar la propia voz de la consciencia. Al bajar las escaleras se encuentra con el espejo de entrada y observa que sus ojos todavía no superaron la angustia de anoche. Pero no importa! No tiene tiempo para pensar al respecto, sino se apura va a quedarse sin turno nuevamente... encima está apunto de largarse a llover. Mira atrás. a lo lejos se aprecia una tormenta gris, muy gris. Se retoca el labial y espera por el colectivo.
El termina su café y se da cuenta que tiene media hora de viaje. Opta por tomarse un taxi. Mientras observa, ya en el interior del taxi, las veredas porteñas pasar a toda prisa, revisa si trajo un paraguas. Ya que delante suyo se encuentra una gris y pesada tormenta. Bien, lo trajo.
En el colectivo todo es mas distinto... las veredas no solo son veredas, son historias, o posibles historias... y pasan lento... tan lento como para observar cada detalle. Perdida entre las historias que se inventaba... o veia, mejor dicho, se da cuenta que la próxima es su parada.
Baja del taxi, le paga al taxista. Buenas tardes, que tenga un buen día. Hasta luego... y mientras espera el semaforo para cruzar a la puerta del consultorio piensa: "¿Porque hasta luego? Si nunca mas lo voy a volver a ver..."
"Una cuadra... una cuadra y doblás a la derecha... caminas sobre la avenida, hasta llegar a la esquina y cruzando... ahi está!" Mira hacia la puerta del consultorio, antiquisima, intacta. Cambia el semaforo.
Los primeros autos paran, los ultimos se detienen lentamente. La gente avanza. La puerta del consultorio se acerca cada vez mas. Un trueno, como explosión, hace que todas esas caras suban hacia arriba... y contemplen las primeras gotas: Finas. Rapidas. Pocas... Gruesas. El doble de rapidas. Muchas. Y el familiar aroma a torrencial invade rapidamente la zona. La gente se apresura. La puerta del consultorio se acerca cada vez mas rápido... La gente corre. "La gente imita a las gotas de la tormenta..." Piensan. El pequeño balcon que está arriba de la puerta del consultorio los aguarda un poco de la lluvia. Pero la puerta está cerrada...
A un metro, un muchacho alto, trigueño, esbelto y con cara de psicopata perdido... La mira. Con un aire a complicidad, antes de mirar el cartel que dice "Abiertos solo Lunes, martes miercoles y jueves. Muchas gracias."
Una muchacha corte carré, castaño oscuro, rush rojo, y ojos marrones expresivos... Lo mira con un aire de decepción despues de observar un cartel... Se acerca y lee el cartel...
"Carajo!" Dice el extraño muchacho. Y ella acota, mientras observa el cartel como buscando algo que le diga "excepto hoy": -No tenía idea que los viernes no atendían... y si las personas tenemos mejores cosas que hacer? que pasa? Siempre lo mismo, tan indiferentes...- El joven queda pensativo y responde:- Seguramente deben tener pacientes de sobra... Creo que es la última vez que vengo a este lugar... o trato de venir, mejor dicho.- -Creo que yo tampoco... Bueno, tengo que irme, chau. hasta luego.-
La joven esta apunto de marcharse cuando recuerda que no trajo paraguas alguno... y ya dando por terminada la conversación con un "chau. hasta luego." le parecería muy incomodo quedarse allí un segundo más. Como cuando despedis a alguien en una esquina y corta el semaforo.
El observa la situación de la joven... y le dice: -Para donde te vas?- Ella lo mira como dudando responderle y finalmente agrega: -Para allá. Para el lado del olvelisco. -Que coincidencia! yo también... si queres te acompaño a tomar un taxi por...- No tomo taxi... me tomo el veintinueve a unas cuadras. -A ha h.. bueno, te podría acompañar...- Y mientras tanto da manotazos bajos al aire... como buscando... -No! me olvidé el paraguas en el taxi!-
Ella lo mira y le repite: -Bueno, no hay problema. chau, Hasta luego.-
El la detiene y le dice: -Pero, puedo acompañarte igualmente... claro, si no hay ningun inconveniente...-. La muchacha lo mira y le sonrie. El agarra su campera y la sostiene como si fuese un techo. Los dos largan a correr através de la lluvia: "Como dos gotas más" ... pero dos.
Parando de vez en cuando debajo de techitos o balcones, trotando sobre la avenida corrientes con la lluvia de testigo, dialogando como pueden sobre la vida. El se da cuenta que estan a una cuadra de la parada... y también se da cuenta que no quiere llegar a la próxima cuadra. El actúa:
-Esperá! Paremos en el siguiente techo o algo asi.
- Pero... Estamos a una cuadra ¿no? Falta poco... ¿para qué descansar?
- No...no es eso...
El se detiene. En medio de la tormenta. Su reloj que siempre marca la una empieza a sonar como es costumbre. Mira su reloj... Ella lo mira. No comprende. E intenta hacerlo avanzar pero trata de comprender lo que pasa:
- Si tenés algo que hacer... No hay problema Jaime. Falta una cuadra. Fue muy amable de tu parte acompañarme hasta acá.
El calla... Deja de mirar su reloj y mira hacia arriba, se seca la cara con la manga de la camisa. La mira y le dice:
- El problema no es lo que yo tenga que hacer o no. El problema es simple y dificil. Se que es extraño pero no quiero llegar a la siguiente cuadra. Se que recién te conozco y encima esta lloviendo jaja... pero...
Ella deja de mirar piso y a sus costados, acerca su mano a su collar... Lo mira. Lo vé. Y se da cuenta... Ella reacciona: Se acerca, coloca sus manos sober las de él como ayudando a sostener esa campera, ese techo. Y se besan.
El reloj sigue sonando, todavía hay personas corriendo, todavía hay personas con paraguas, todavía los semaforos siguen cortando, todavía los autos siguen parando y avanzando. Todavía la lluvia sigue cayendo...
...
Todavía el sentado, detenido como el cielo de la media noche en ese momento... reflexionando. Escucha el telefono sonar, lo atiende. Es Ale, su mejor amigo, insitandolo a ir a la fiesta en la cual él se encuentra. El muchacho decide no ir. Dice que mañana tiene que despertarse temprano para ver si esta vez pueden atenderlo... Ale le dice:- Pero dale Jaime! Bueno, si no venís a esta... me acompañas mañana a la otra que hay en quilmes? dale Jai, mañana es viernes! Joda loca Jai, joda loca! - Bueno, dale, me fijo...- Corta. Queda mirando el telefono... duda. Levanta el tubo, marca y le dice: Che Ale, la pensé mejor... Esperame en la puerta que estoy saliendo.
La figura durmiente siente la claridad de la ventana despertandola. Se sienta en la cama, y seca sus lagrimas, se ve que anoche le llegaron los fantamas llenos de remordimientos, porqués, y melancolía... Se levanta, lava su rostro, y contempla el cielo... blanco, luminoso, pálido.
Suena el despertador. Lo apaga. Se da vuelta y sigue durmiendo...
Termina el té. Tiene que correr. Perdió demaciado tiempo pensando. tiempo tiempo tiempo, ya no hay tiempo ni para escuchar la propia voz de la consciencia. Al bajar las escaleras se encuentra con el espejo de entrada y observa que sus ojos todavía no superaron la angustia de anoche. Pero no importa! No tiene tiempo para pensar al respecto, sino se apura va a quedarse sin turno nuevamente... encima está apunto de largarse a llover. Mira atrás. a lo lejos se aprecia una tormenta gris, muy gris. Se retoca el labial y espera por el colectivo.
Después de que pasaron veinte minutos de haber sonado el despertador... Se sienta y piensa: -Todavía estoy a tiempo... El lunes ni da despertarse a las ocho denuevo...- Cuando esta apunto de levantarse una mano agarra su brazo, era Tamara, la chica que conoció en la fiesta de anoche. -No te vallas... es temprano.- El la mira y le dice: - Pero tengo que ir, capaz que lunes ni consiga turno!- ... -Pero seguro que lo vas a conseguir... mirá, esta apunto de llover... quedate.- Se da vuelta, mira hacia la ventana y le dice: -Tenés razon.- y vuelve a su lado.
En el colectivo todo es mas distinto... las veredas no solo son veredas, son historias, o posibles historias... y pasan lento... tan lento como para observar cada detalle. Perdida entre las historias que se inventaba... o veia, mejor dicho, se da cuenta que la próxima es su parada. Ya llegó.
"Una cuadra... una cuadra y doblás a la derecha... caminas sobre la avenida, hasta llegar a la esquina y cruzando... ahi está!" Mira hacia la puerta del consultorio, antiquisima, intacta. Cambia el semaforo.
Los primeros autos paran, los ultimos se detienen lentamente. La gente avanza. La puerta del consultorio se acerca cada vez mas. Un trueno, como explosión, hace que todas esas caras suban hacia arriba... y contemplen las primeras gotas... "La gente imita a las gotas de la tormenta" Piensa. El pequeño balcon que está arriba de la puerta del consultorio la aguarda un poco de la lluvia. Pero la puerta está cerrada...
Una hora después, Jaime prende un cigarro. Se sienta al lado de la ventana y contempla las escandalosas gotas caer... Gritan. No sabe muy bien qué. Pero sabe que están gritando... y a el. Tamara cambia de canal, bosteza y dice: Che, Jaime, mañana tengo que viajar a La Plata... y no quiero ir sola... Mis amigas están todas de vacaciones, no me acompañarias?-
Al llegar a la puerta del consultorio... Ve que solamente hay un cartel... que dice: "Abiertos solo Lunes, martes, miercoles y jueves. Muchas gracias." Mira para abajo... y hay algo qaue le molesta, que la hace sentir mal, angustiada. Y se dice asi misma, mientras las personas vienen y van apuradas... La lluvia parece correrlas: -Todo mal. Todo te sale siempre mal! ¡¿Cuando vas a aprender a vivir felizmente?! Y como mierda hago ahora para volverme... Soy tan tonta que hasta me olvidé el paraguas...- Espera a que cese... y no cesa. Y antes de que empeore decide correr hasta la parada del veintinueve. Que queda como a veinte cuadras adelante. "Bueno, Cande, a correr entonces..."
-¡Hey! Jaime... en que te quedaste pensando? Sino queres no me acompañes... No pasa nada, no voy a ponerme a llorar eh...
- Eh, eh? No no, no sé que me pasa ultimamente... Cuelgo. Disculpá.
- Todo bien, si, me pasa seguido. Bueno, entonces venis conmigo? O tenés planes? - Jaime mira nuevamente a la ventana, algo lo llama... La mira y le dice:- No, no tengo nada interesante para hacer... Te acompaño.-
Corre, trota... no se detiene en ningún techito. La gente la pasa... Se está cansando, pero falta solo una cuadra... No vale la pena detenerse ahora. Pasa una pareja feliz, corriendo debajo de la campera de él...
Cande se detiene. Deja que la lluvia la vista y los vé alejarse.
Jaime hipnotizado por la lluvia, y por esas gotas que chocan contra la ventana y se deslizan hasta morir... No para de pensar,en nada, en todo.
Asi somos. Asi estamos. Asi vamos.
Que coincidencia... está lloviendo...
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